Los alumnos de 7mo grado están terminando el año, y con el año, la primaria. Para festejar el egreso hacen una fiesta a comienzos de diciembre.
La semana pasada, una madre me alcanzó (por cuaderno de comunicaciones) un pedido de varios padres para que les cediera a los chicos unas horas de Computación así ellos mismos podrían diseñar la tarjeta de invitación. Viendo que podía ajustar los contenidos de la clase a este pedido, hoy trabajaron en Power Point preparando algunos modelos.
Una vez terminados los trabajos, se sometieron a votación: cada uno podía votar aquellas invitaciones (más de una) que más le gustara. La sorpresa llegó cuando a una de las invitaciones (bastante mal hecha, por cierto) la votaron casi todos los chicos. La razón fue que quienes diseñaron la tarjeta cambiaron hábilmente votos con los otros: "yo te voto, pero vos votame". Hubo compra de votos.
"Después nos quejamos del presidente y los políticos", les dije, "pero esto que pasó es un caso de corrupción". Uno de los chicos se justificó diciendo que esto no es tan importante, es una tarjeta, no es una elección de presidente. Pero le contesté que siempre van a encontrar excusas para avalar una coima.
Cuando se lo conté a la maestra de grado, ella me dijo que la misma situación había pasado con los padres cuando tuvieron que elegir el destino del viaje de egresados. Señal de que el fruto no cae lejos del árbol.
Quizá esto no tenga que ver con usabilidad y todo lo que vengo desarrollando en el blog, pero me dio tanta indignación que no podía dejarlo pasar.
Etiquetas: Registro de clase